Lo único bueno que la ha pasado al pequeño Bruno desde que se trasladó junto a su familia a ese lugar horroroso sólo porque el jefe de su padre, ese Furias del que todo el mundo habla, así lo quiso, es que ha conocido a Shmuel, un simpático niño de su edad que siempre va vestido con un pijama de rayas y con el que ha hecho buenas migas.Sólo hay un inconveniente: a ambos les separa una alambrada.

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